La gestión de los aeropuertos es un tema crucial en la discusión de políticas públicas, especialmente en naciones donde el turismo es un pilar de la economía. En la República Dominicana, donde el transporte aéreo es vital para la llegada de visitantes, la administración aeroportuaria cobra una importancia estratégica que va más allá de consideraciones económicas, abarcando aspectos de seguridad nacional, soberanía y competitividad en el ámbito turístico.
Desde finales del siglo XX, el país ha adoptado un modelo de concesiones privadas para aeropuertos, cediendo la operación y mantenimiento de sus principales terminales aéreas a Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI (AERODOM), con la supervisión del Estado. Este modelo busca atraer inversiones, modernizar infraestructuras y mejorar la operatividad sin afectar el presupuesto estatal directamente.
El aeropuerto como infraestructura estratégica del Estado
Aunque operados por un ente privado, los aeropuertos son, de por sí, infraestructuras críticas para el Estado. Funcionan como puntos clave para la seguridad nacional y para el control migratorio, aduanal y sanitario. La concesión no elimina la responsabilidad del Estado en estas áreas, que son controladas por instituciones públicas. El debate no se centra en si el Estado "pierde" soberanía, sino en cómo se regula y supervisa la relación con los operadores privados para garantizar que el interés público prevalezca sobre la mera rentabilidad comercial.
Turismo, conectividad y la visión del WTTC
Desde la óptica turística, la República Dominicana es un caso ejemplar de cómo la conectividad aérea puede estimular el crecimiento del sector. En su Millennium Policy Framework, el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) ha destacado que el desarrollo turístico global requiere mercados abiertos y competitivos y recomienda reformas en la aviación que incluyan la liberalización del transporte aéreo y la participación del sector privado en la gestión aeroportuaria.
Desde esta perspectiva, una privatización bien gestionada puede contribuir a:
- Mejorar la eficiencia operativa de los aeropuertos.
- Aumentar la competencia entre aerolíneas.
- Reducir tarifas aéreas.
- Incrementar el flujo de pasajeros.
- Generar empleos directos e indirectos en la economía turística.
El crecimiento turístico en la República Dominicana durante las últimas décadas ha estado vinculado a esta lógica, con la expansión de rutas, incremento de frecuencias y modernización de terminales aéreas.
Tensiones recientes y el rol del Estado regulador
El contexto actual ha reavivado el debate público sobre la gestión de los aeropuertos. Las recientes declaraciones del presidente Luis Abinader, expresando su descontento con ciertos aspectos de la gestión de AERODOM, subrayan una realidad importante: la concesión no exime al Estado de ejercer autoridad y fiscalización en situaciones donde el interés nacional podría verse comprometido.
Estos conflictos no son exclusivos de la República Dominicana; en muchos países, los gobiernos han cuestionado a operadores aeroportuarios privados por asuntos relacionados con tarifas, inversiones y calidad de servicio. Lejos de ser indicios de un fracaso del modelo, estas tensiones reflejan la complejidad de manejar infraestructuras que representan tanto activos económicos como símbolos de soberanía.
¿Estado o privado? Una falsa dicotomía
Discutir la cuestión en términos absolutos —Estado frente a sector privado— es limitante. La experiencia dominicana revela que el verdadero reto está en la calidad del contrato de concesión, el robustecimiento del marco regulatorio y la capacidad del Estado para hacer cumplir sus prerrogativas.
Desde una perspectiva turística, restringir la inversión privada o generar incertidumbre en la administración aeroportuaria puede afectar la competitividad del destino. Por el contrario, mantener una supervisión adecuada y un equilibrio en la concesión permite al país alinear la infraestructura aérea con sus objetivos de desarrollo.
Reflexión final
La República Dominicana se encuentra en un momento crucial para profundizar su análisis sobre el modelo aeroportuario sin caer en simplificaciones. Los aeropuertos son mucho más que simples terminales de pasajeros; son nodos estratégicos donde convergen seguridad, economía, turismo y política pública.
El verdadero desafío consiste en construir un modelo de gobernanza aeroportuaria que garantice la seguridad nacional, promueva la competitividad turística y se asegure de que la infraestructura aérea cumpla con las necesidades de desarrollo del país, tanto a corto como a largo plazo.
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